miércoles, 15 de agosto de 2007

La Gastronomía francesa en un libro de Salvador Dalí: Les dîners de Gala.

Dedico este blog a mi sobrina pintora
Ximena Carrillo Scheuba




La fama otorga impunidades. No son pocas las figuras mundialmente famosas que emiten juicios y opiniones que quedan impunes. Años atrás, un famoso escritor italiano, Giovani Papini, publicó un libro con sus juicios y opiniones de terceros: El Libro Negro; al poco tiempo fue excomulgado. En ese libro dejó su opinión de Dalí como artista diciendo que era un pintor sólo para niños y para ancianos, es decir, para quienes recién habían llegado a este mundo y para quienes ya estaban a punto de dejarlo. Hubo otro gran escritor que también supo gozar de cierta impunidad con la prensa, ese era Borges, frente a ellos, emitía declaraciones que los periodistas tomaban en serio. Maradona es el otro famoso cuyas opiniones siempre quedan impunes. Hoy me ocupo de Dalí, es evidente que estoy por salir de este mundo. Hace años llegó a mis manos un fabuloso libro de este pintor surrealista, Las Cenas de Gala. Cuando lo reviso, descubro en una de las solapas del libro una declaración de Dalí cuando ya había cumplido sesenta y ocho años: "A los seis años yo quería ser cocinero". En esta confesión, de algún modo, está el gérmen de su vocación creativa y en un libro de cocina quiere cumplir el deseo de su infancia. Para que el libro sea sabroso y espléndido, Dalí artista le permite a Dalí gourmet recorrer los restaurantes más famosos de París: La Tour d'Argent, Lasserre, Maxim's, etc. más el libro aún no tenía un título definido. En esta nota le sigo los pasos a Dalí por Maxim's. En el famoso restaurant le muestran un menú de gala, era el menú del gran acontecimiento gastronómico que en 1971 había tenido lugar en Persépolis, antigua capital de Persia, con motivo de cumplirse los 2.500 años de la fundación del Imperio Persa por Ciro El Grande, festejó que reunió a invitados de todas las casas reales del mundo, jefes de estado y envíados especiales; la fastuosa cena, organizada por el Sha Mohamed Reza Pahlevi y su esposa la emperatriz Farah Diva, la había preparado Maxim's. Dalí leyó el menú de gala y acto seguido, pensó en su mujer que se llamaba Gala, ¡por fín había encontrado el título para su libro: Les dîners de Gala!

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